seis candidatos compiten por los activos de sancor tras su quiebra
La historia del gigante lácteo SanCor, que alguna vez fue el orgullo del cooperativismo argentino, está llegando a su fin. A un mes de que la Justicia de Santa Fe declarara la quiebra de la empresa, ya se dio luz verde para el proceso de venta de sus activos. Hay al menos seis interesados listos para asumir el reto de transformar esta antigua cooperativa, que nació en 1938 en Sunchales, en una empresa privada rentable.
Entre los candidatos hay empresas de experiencia tanto locales como extranjeras, además de un empresario importante de Rosario. Las próximas semanas serán clave, con el juzgado a punto de abrir el período para la presentación de ofertas vinculantes.
Savencia, una multinacional francesa dueña de Milkaut aquí en Argentina, ya expresó su interés. Buscan consolidar su posición en el mercado, aprovechando la capacidad de producción que aún tiene SanCor en Santa Fe. Por su parte, Adecoagro planea continuar su expansión, después de haberse destacado con marcas como Las Tres Niñas y Angelita, viendo en las cuencas de SanCor una oportunidad perfecta para su modelo de “leche de origen”.
La empresa cordobesa Punta del Agua también se postula, algo que podría impulsarla a una competencia más potente en el mercado de consumo masivo. Otro candidato, Elcor, conocido por su marca La Tonadita, busca diversificar produciendo más mantecas y quesos procesados. Y no nos olvidemos de La Tarantela, una empresa familiar enfocada en quesos que espera integrar varias de las plantas de SanCor en su propia producción artesanal a gran escala.
Crónica de una insolvencia anunciada
Los registros judiciales muestran que el juez comercial de Rafaela, Marcelo Gelcich, otorgó un destino trágico a la cooperativa el pasado 22 de abril, declarando una quiebra indirecta por “frustración anticipada”. SanCor, abrumada por su carga económica, reconoció su incapacidad para formular una propuesta de acuerdo viable.
La deuda acumulada alcanza alrededor de u$s120 millones, dividida entre más de 1.500 acreedores. Las cifras son contundentes: deudas impositivas y previsionales que superan los $6.300 millones, además de salarios netos adeudados que rondan los $12.800 millones entre mediados de 2025 y principios de 2026.
En enero de 2026, la empresa procesó poquito más de 6 millones de litros de leche, un volumen insuficiente para cubrir sus costos operativos. La planta de Sunchales, que fue el corazón de SanCor, está muy por debajo de su capacidad. De las 14 plantas que existían, hoy solo quedan seis, y la mayoría opera con niveles de utilización muy bajos.
La figura clave: la “continuidad con explotación”
Un aspecto crucial en este proceso es la postura de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA). Después de años de conflictos, paros y fracasos en intentos de salvataje, el gremio ahora apoya la venta bajo el concepto de “quiebra con continuidad de explotación”.
Esto significa que las plantas podrán seguir funcionando durante el proceso de venta. Si se detienen, el valor de la empresa bajaría drásticamente, y los 914 trabajadores que aún quedan perderían cualquier esperanza de conservar sus puestos. El juez Gelcich ha remarcado la necesidad de maximizar el valor de los activos, priorizando el pago a los acreedores, sobre todo a los trabajadores y al Estado.
El juez advirtió que la paralización de las plantas podría resultar en un “deterioro significativo, e incluso irreversible, de maquinarias y equipos”, lo que afectaría gravemente las opciones de recuperación para los acreedores. La continuidad de la operación se reserva a los establecimientos que puedan sostenerse sin generar nuevas deudas.
Sin embargo, quienes se interesen en la compra deberán no solo invertir una suma considerable por los activos, sino también realizar una millonaria inversión para modernizar plantas que han estado en desorden durante los últimos años. Además, será fundamental recomponer la confianza con los productores tamberos, muchos de los cuales se marcharon a otras empresas por la falta de pagos de SanCor.
A pesar de la quiebra, la marca SanCor sigue siendo muy valorada entre los consumidores. Los potenciales compradores saben que están adquiriendo no solo instalaciones y maquinarias, sino también una historia de más de 80 años que aún resuena en los estantes de los supermercados.